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El árbol de la verdad

  • 3 nov 2025
  • 1 Min. de lectura

Quebrada Alta, 2118


Abrí esta bitácora porque mis cuadernos ya no alcanzaban; lo que imaginé como un cuaderno íntimo se volvió pronto un taller público. Luego de mi primera publicación comenzaron a llegar mensajes de colegas, preguntas de estudiantes y colaboraciones desde otros continentes. La Bitácora se transformó en un mapa de manos que aprenden juntas, marcando mi regreso a la vida pública.


Esta cooperación me llevó a crear el Árbol de Verdad, un mapa interactivo donde la comunidad geolocaliza murales y glifos vivientes. Subir patrones, coordenadas y fotos convirtió la memoria en un archivo vivo y distribuido por el mundo. En meses se sumaron más de 10.000 personas y regiones enteras se llenaron de pequeñas piezas y frases hechas en líquenes.


MAPA "ARBOL DE LA VERDAD"



Gracias a ello, recibí el Premio Nueva Comunicación Ambiental del Instituto Panbiótico, un reconocimiento que celebré leyendo cartas de maestros que usan estos contenidos en clase. Para mí, el premio confirma lo que ya sospechaba: la transparencia no es sólo exponer archivos, es enseñar a plantar la verdad.


Por último, quiero dejarles un libro en el que se forjaron estas ideas "Mapping the Terrain: New Genre Public Art", con su tinta antigua y páginas amarillentas. Porque las ideas también envejecen, se transforman y reaparecen en nuevos mapas, como este mapa mundial donde cada obra encuentra su lugar.






 
 
 

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